sábado, 7 de junio de 2008

Soy totalmente digital

Mucho se dice de la era digital, de los gadgets (el amado ipod) y de los objetos poco necesarios de estos nuestros tiempos, los tiempos modernos. Se dice que nos van a llevar a la perdición, que nos van a condenar al fuego eterno y que la sociedad no esta despertando con el abuso de estas manifestaciones de la ciencia y la tecnología, mas bien se esta somatizando a la sociedad misma con excesos; de información, de imágenes violentas, de una apreciación del todo a partir de lo irreal. Pero si algo es cierto es que al menos yo no puedo vivir sin una computadora y mucho menos sin internet. Así como yo hay miles y miles de individuos que dependen de estos instrumentos de la vida cotidiana para hacer de ellos una extensión mas de su mente, no del cuerpo pero si de nuestra vida, de cómo la vemos, de cómo percibimos la realidad y, también, poco a poco como nos absorbe.

Esa realidad puede, o no, ser similar a caminar, dar vueltas en bicicleta o relacionarse como lo hacían antes los que habitaban estas, hoy, vacías ciudades de gente vacía. Podemos seguir haciendo eso. Podemos formarnos en la cola de las tortillas, la del cine e ir a la playa y disfrutarlo. Podemos disfrutar los días y esperar aniversarios, bodas, el cumpleaños o hasta la muerte. La vida sigue siendo la misma; el ser natural, nuestra parte social y nuestra forma de relacionarnos es la misma, solo que ahora hay un elemento mas en ésta. Somos digitals.

Vivimos en una dualidad, ya no solo somos seres tangibles. Ahora, también somos metafísicos en un mundo construido a partir de procesadores y de gigabytes. Tenemos como marca de nacimiento toshiba, hp, acer (yo soy vaio) y como estas marcas también hay los tótems; está Google que es el oráculo de nuestra salvación, el maestro dador de razón y conocimiento. Es, sin más, el hacedor de hombres rectos y nuestro padre dadivoso. Somos una maraña de circuitos con una memoria ram y una tarjeta madre, un disco duro para almacenar esos encuentros con amantes que jamás en la vida tendremos, para guardar ritmos, melodías hermosas que nos ofrece el post-rock y sueños que se despliegan en youtube a 512kb/s.

En este hemisferio del mundo hay ciudades sin gobiernos a la vista, sin límites geográficos, sin rastro alguno de la otra mitad. Aquí no suenan las AK-47 en las avenidas, los vecinos no amanecen frios, no hay violencia, no hay dolor físico, nadie corre peligro por un secuestro. Aquí estamos a salvo.

Aquí, en esta ciudadzota, tenemos una identidad, un perfil construido a base de responder preguntas básicas: edad, sexo, lugar de nacimiento, y gustos en general. Podemos ofertar nuestra amistad en esos lugares llamados Social networking websites (o myspace) y podemos caer en eso llamado amor, encontrar esa otra mitad digital. Que aquí también se vale y nadie esta a salvo. Hasta donde yo lo veo no estamos a salvo de eso ni de nuestros sentimientos y emociones, de celos por comentarios o besos en nuestro site (aushhh). Aun somos humanos. Digitals pero con carnita de donde agarrar.